El interés de Sócrates -el de su época- es antropocéntrico: no dirige la mirada hacia el cosmos, sino hacia el hombre. Pero no hace una consideración teorética sobre el ser del hombre, ni se ocupa principalmente de los logros de la razón humana, tema por entonces muy importante: su pasión es el conocimiento de sí mismo, de lo que significa "ser hombre", para conocer entonces cómo obrar en función de la plena realización de ese ser, de su perfección.
En su búsqueda se mantiene siempre alejado del relativismo, el oportunismo, el pragmatismo de los sofistas. Quiere respuestas absolutas: ¿qué es el bien?, ¿qué es la virtud?, ¿qué es la justicia?..., porque busca la norma ideal de la conducta humana, porque quiere que dicha norma sea eficaz en la vida de sus conciudadanos, y porque la búsqueda y la enseñanza son el cumplimiento de una vocación interior imperiosa, que manifiesta como religiosa. (ver Ak@demos en http://www.galeon.com/filoesp/Akademos/contexts/aaf_edu2.htm)

Prof. Jeff